Despertar por la mañana, el momento más duro para la persona con depresión

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La anatomía de la depresión es diferente, única y exclusiva en cada persona. 

Sin embargo, en medio de estos terribles laberintos privados de oscuridad hay un elemento coincidente: los síntomas de esta enfermedad son devastadores por las mañanas, cuando el día empieza y la persona se siente sin fuerzas, sin ganas, sin aliento… Para una persona con depresión, cada mañana es una odisea.

Los pacientes que sufren este tipo de trastorno en cualquiera de sus variedades (depresión mayor, trastorno distímico, asociado al duelo…) coinciden también en una idea muy común.

Desearían tener otro tipo de dolencia cuyos síntomas fueran más visibles, físicos incluso… De ese modo, el sufrimiento sería más evidente y dispondrían de algo más de comprensión, de entendimiento de cara a las miradas ajenas.

Fuente

La variación diurna del estado del ánimo se caracteriza por un despertar cargado de sentimientos negativos, abatimiento y gran cansancio físico, que por lo general, van mejorando débilmente a medida que avanza la jornada.

Según nos explican varios estudios, la mayoría de personas con depresión tienen sus ritmos circadianos alterados.

Hormonas como la melatonina y el cortisol se liberan en un cantidad más baja o bien, en momentos equivocados. Algo así provoca, por ejemplo, que la persona con depresión sufra insomnio o incluso que experimente cierta somnolencia durante el día.

A su vez, esa alteración en los ritmos circadianos de la persona con depresión, puede hacer incluso que sienta más frío por las mañanas, que experimente un nivel de energía bajo o inexistente o incluso, que sea incapaz de reaccionar ante ciertos estímulos dado su bajo nivel de alerta.

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